Para muchos ejecutivos de empresas de Virginia, las opciones sobre acciones y las unidades de acciones restringidas (RSU) pueden constituir una parte importante del paquete de compensación anual. Se trata de formas de compensación que se han vuelto cada vez más populares con el tiempo. Al menos 15 millones de estadounidenses tienen este tipo de activos. Cuando llega el momento del divorcio, algunos pueden dejarlos completamente fuera de la ecuación, especialmente si no se han consolidado o no se han ejercido. Sin embargo, la remuneración de los ejecutivos y las opciones sobre acciones pueden ser un factor importante a tener en cuenta durante el proceso de división de bienes.
Determinación del valor de las opciones sobre acciones
Puede resultar complicado valorar adecuadamente una opción sobre acciones o una RSU, ya que las opciones no siempre se han consolidado y su valor puede variar con el tiempo. Acordar un valor sin vender o consolidar las opciones puede suponer una ganancia inesperada para una de las partes. Por ello, los acuerdos pueden incluir diferentes disposiciones sobre cómo tratar las opciones sobre acciones en un divorcio con patrimonio elevado . En algunos casos, ambas partes pueden acordar valorar las opciones a una variante de su precio actual, descontado para tener en cuenta posibles fluctuaciones. En otros casos, las partes pueden acordar un pago futuro en el momento en que se ejerzan las opciones.
División del valor de la remuneración de los ejecutivos
Virginia es una distribución equitativa estado, por lo que las opciones sobre acciones que pertenecen a uno de los cónyuges no se dividen automáticamente por la mitad. Sin embargo, un tribunal de familia o un acuerdo de divorcio pueden determinar que una determinada parte de la remuneración ejecutiva de uno de los cónyuges se distribuya al otro cónyuge. Otros pueden optar por renunciar a reclamar estas opciones a cambio de una mayor parte de otros activos.
Hay una serie de cuestiones que hay que tener en cuenta al llegar a un acuerdo de divorcio que implique opciones sobre acciones, entre ellas los impuestos. Estos últimos deben tenerse en cuenta para garantizar que la carga fiscal y los beneficios de las opciones sobre acciones se distribuyan de manera equitativa.

