Es comprensible que muchos adultos en Virginia carezcan del tiempo, los recursos o ambos para cuidar a sus padres ancianos. A veces, estos adultos ocupados no tienen más remedio que ingresar a sus padres en residencias de ancianos. Muchas residencias de ancianos en todo el estado proporcionan una atención excepcional a sus residentes. Sin embargo, las quejas sobre las residencias de ancianos siguen siendo un problema constante que un estudio reciente se propuso investigar más a fondo.
Los datos que sustentan este estudio
Recientemente, una organización sin fines de lucro llamada Long Term Care Community Coalition (Coalición Comunitaria de Cuidados a Largo Plazo) realizó un análisis en profundidad de las quejas relacionadas con los asilos. Esta organización examinó más de 100 quejas oficiales dirigidas a asilos de Estados Unidos entre 2017 y 2022. La investigación de esta organización reveló que muchos residentes de asilos temían que el personal tomara represalias contra ellos por presentar quejas.
La organización responsable de este estudio teme que los residentes de residencias de ancianos preocupados también puedan estar subestimando los casos de negligencia en residencias de ancianos y abusos. La queja de un residente de un asilo señalaba el temor a denunciar al asilo porque “se vuelve en contra” y recordaba ocasiones en las que “el personal se volvió agresivo”.”
Una posible solución a este problema
Los investigadores señalaron que una de las causas de las malas condiciones de las residencias de ancianos es el trato que reciben los empleados. No es ningún secreto que algunas residencias de ancianos tienen problemas de personal, lo que hace que sus empleados actuales estén sobrecargados de trabajo y, posiblemente, mal pagados. Los expertos creen que educar y formar al personal de las residencias de ancianos sobre el daño que causa declaraciones retributivas podría mejorar las relaciones entre los cuidadores y los pacientes. Establecer normas y requisitos más estrictos para los nuevos empleados también podría ayudar a reducir las represalias.
Independientemente de los retos a los que se enfrenten una residencia de ancianos y sus empleados, ningún paciente merece ser descuidado o vivir con miedo. Si sospecha que su ser querido es víctima de represalias, es hora de trasladarlo a un nuevo centro de atención.

